Percepción… Diciembre 5, 2008
Posted by GerardPB in Experiencia personal, Opinión, Reflexión.Tags: amistad, aprender, comunicación, error, escuchar, imaginación, mal entendido, malos entendidos, mente, novedad, pareja, percepción, solución, tergiversar
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La comunicación, como bien me lo platicó el buen José Luis Trueba hace un par de años, es una ramificación enorme. Un mundo de mundos. Y ni hablar de lo que hay dentro de cada uno de esos mundos. Y una pieza clave dentro de el desconocido fin de este universo, es la percepción.
Recientemente reflexioné sobre ciertas actitudes que se tienen ante situaciones diversas como un favor, un juego, un proyecto laboral, una tarea escolar, una simple reunión, entre muchas otras más. La mayoría de las veces comenzamos con un rango de apertura muy amplio. Escuchamos, ponemos atención, retenemos información y posteriormente vamos tratando de completar lineas de comunicación.
Un ejemplo básico es una amistad. La frase célebre de quien se cree muy buen amigo es: “Lo conozco… siempre hace esto cuando pasa aquello”. Y cuando los actos de aquel que creemos conocer son contrarios a los dichos y predisposiciones que generamos en nuestra cabeza, es típico decir: “Nunca pensé que fueras capaz de hacerlo…”
De las relaciones amorosas, ni se diga. Son un ejemplo más claro aún de que la percepción nos puede llevar a un grado de Gurú o nos puede hundir en lo más recóndito del averno. He escuchado conversaciones entre parejas, donde el principal problema es una reverenda estupidez, pero olvidan que la raiz es que cada uno tiene una percepción distinta y se aferran a imponer el error ajeno.
Cuando probamos escucharnos y poner atención a nuestros argumentos y ponernos el chip de autocrítica, nos podemos percatar de la patética manera en como tergiversamos la simplicidad de un mensaje pues la predisposición que generamos con el paso del tiempo es una escultura totalmente distinta a la roca en bruto.
Muchas veces divinizamos a nuestra pareja, santificamos a nuestros “amigos” y pensamos que actúan bajo un patrón definido, pero ese patrón es ensamblado por nuestra imaginación.
Otras veces pensamos que con lo que vamos a hacer nosotros mismos, seremos los héroes de la película, cuando finalmente corremos el riesgo de truncar el aprendizaje de nuestro prójimo, mediante la prevención de algo que consideramos “negativo” sin preguntar antes al afectado si será “positivo” para él.
¿Quién no ha percibido peligro, basándonos en experiencias propias? Pero lo grave no es la percepción del peligro, sino la ejecución de un plan de contingencia que afecte a terceros y nos entrometemos en el peligro de otra persona. Cabe aclarar que hablo de un peligro metafórico, un tanto abstracto. Un peligro de pensamiento y de sentimiento.
El típico wey que le dice a su cuate “Esa vieja no te conviene porque ya anduvo con todos los del grupo de amigos” cuando no sabes si la chica simplemente estaba disfrutando de su libertad como muchos podemos hacerlo y probablemente con tu amigo conozca el verdadero amor. ¡Pero no! Ahi tiene que estar el metichote frustrando el libre albedrío.
Otras veces nos limitamos a dar explicaciones y predecir el futuro sin ningún fundamento real, mas que el de nuestras conclusiones precipitadas. Basadas en el subconsciente, en nuestras amargas experiencias y en nuestro más oscuro ego. Y así mismo hay quien culpa a los demás de algo que solamente tiene génesis en su propia cabeza. La mejor vitamina para evitar esto es HABLAR Y ACLARAR. ESCUCHAR Y SOLUCIONAR.
En lo personal, el camino y las artes de la percepción es un camino difícil de aprender. He perdido, por desgracia, el contacto con algunas personas por encasillarme en mis pensamientos, suponiendo que son buenos y beneficiarán a equis persona, pero la verdad es que esa persona no percibe lo mismo que yo. Y esa diferencia de percepciones que inicia como una pequeña grieta, se vuelve poco a poco un cañón. Un abismo que destruye lo que se pensaba que era una amistad sólida. Una relación estable, o simplemente una vida tranquila.
Ser abiertos no significa confiar en exceso. Sino saber escuchar siempre y estar a la expectativa de una cosa nueva de la otra persona, a cada momento. Esa es la magia de conocer a alguien. No cansarse de la novedad. Si con la voz jamás decimos la misma palabra de igual manera, es así de igual con las ideas y los actos.
Hola!
pues viendo la presión por parte tuya, dejaré aquí mi comentario, jaja, que opinas de los siguiente: cuando tengo relación con personas y estamos opinando con respecto a algo y yo difiero de él, lo expreso y le digo que respeto su opinión, pero que yo tengo la propia…¿crees que sea una actitud “buena” para tolerar? en ocasiones me he topado con gente aferrada a tener la razón y cuando noto que no hay de otra, opto por no hablar más para no caer en discusiones absurdas…¿que tal? a ver, ahora sí contéstame, eh, jejejeje
Pues en realidad el caso puede ser que estás estableciendo relaciones con personas que buscan saciar un ego y cuya reacción ante la adversidad suele ser de agresividad o de imposición de ideas. No es malo quedarse callado y ser prudente, pero tampoco es lo mejor. A veces aunque en tu presencia esa persona no acepte tus comentarios, el simple hecho de escucharlos aportará un granito de arena a su consciencia.
Un abrazo Karina!